Leerse una obra completa es un acto de resistencia

Llega la tarde-noche. Abro un capítulo de La lógica de la acción colectiva, y mientras leo entre líneas solo puedo pensar en quién escribió. No me refiero al autor, me refiero a si me llegó una notificación en el celular.

Lo curioso es que tengo el celular con las notificaciones apagadas, las redes sociales con temporizador y el escritorio mas o menos organizado para empezar a estudiar. Sin embargo de manera instintiva quiero prender el celular.

Normalmente no encuentro nada, pero aún así desbloqueo el celular y me pongo a revisar redes sociales. Cuando termino con Whatsapp paso a Instagram, cuando ya elegí a quien verle las historias (pues así tengo configurada la aplicación) deslizo el dedo sin miseria a la derecha para empezar a ver Reels. Ahí me mantengo por media hora. Cuando entro en razón me salgo de la aplicación y apago la pantalla. A los segundos vuelvo a prender el celular y me meto a Tiktok.

Ahí pasarán 3 o 10 minutos en los que el temporizador me dice que ya es hora de cerrar la aplicación, pero lo pospongo. No me importa el límite si los limites los pongo yo*. Cuando eso pasa pospongo esos 10 minutos 2 o 5 veces más.

En medio de ese tiempo me llaman en la casa. Ahí recuerdo que estaba estudiando, y mientras hago los quehaceres recuerdo que supuestamente tenía que estudiar.

Es cuando vuelvo de hacer aseo que empiezo a estudiar, pero ya han pasado 2 horas en las que me iba a dedicar de lleno, y como el tema que quería estudiar no es de la universidad me toca cortarlo, al menos hasta que termine mis deberes.

Pero hoy fue diferente. Organicé el cuarto, procrastiné todo el día, y cuando empecé a estudiar volví a tener ese impulso que les contaba. Inmediatamente prendí el celular, entré a Instagram, revisé el primer reel y volví a apagar el celular. Esta vez iba a terminar de estudiar fuera como fuera.

Mientras pasaba la última parte del capítulo aledaña a la taxonomía de los grupos decidí que no podía más. En vez de prender el celular, salí a hacer calistenia. Cuando volví terminé el capítulo, y estoy notando como cada día leer es más díficil.

No puedo recordar frases de dos o tres parráfos atrás, ni tampoco analizar una idea principal. Hasta pensé en resumir las cosas, mandárselo a la IA y memorizar lo más fundamental. Solo que precisamente eso es lo que se supone que debo hacer. Dejar de rumear (algo así le dicen los filosófos, creo), dejar de leer y cuestionar, y sobre todo, prender el celular una vez más.

Aveces es díficil salir de esto, pero no hay otra. Este es el mundo en que vivimos y si no te gusta, prende la pantalla.


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